Día del Residente en San Juan

Un año más hemos cumplido con el placer que significa participar en el homenaje que anualmente se rinde a los residentes por parte de nuestra asociación en la tradicional fiesta de San José. Deseamos que en esta ocasión haya cumplido las expectativas de todos, tanto de los que, con su esfuerzo y trabajo   han contribuido a la perfecta armonía de todas las actividades, que como aquellos residentes que junto a sus  familiares, con su entusiasmo y  alegría, han enriquecido esta entrañable jornada festiva, a la que lamentablemente no ha acompañado el tiempo, pero aunque desde el inicio se barruntaba lluvia y frío, afortunadamente no se cumplió el vaticinio  y,  aunque con algo de fresco, pudimos realizar  las actividades que había programadas al aire libre.

Como se suele hacer siempre, el Día del Residente se programa con varias semanas de anticipación, hay un trabajo previo que es de justicia destacar en estos párrafos. La dirección con todos los equipos implicados inician la preparación de la jornada, que va desde la confección de los menús especiales para ese día,  así como la configuración de los horarios, la coordinación de los  juegos de mesa y los campeonatos, con la correspondiente entrega de trofeos a todos  los vencedores, labor que organiza y dirige el Departamento de Animación  con sus dos responsables al frente, por cierto, muy apreciadas por todos aquellos que diariamente participan en los distintos talleres  y que culminan con el tradicional mercadillo.

El ambiente festivo se respira ya desde el inicio de la jornada que comienza con el desayuno especial que antecede a la inauguración del mercadillo y la celebración de la Santa Misa antesala de un suculento ágape y posterior comida, en la que se contó con la tolerancia del equipo sanitario, en aquellos casos en los que ha sido posible saltarse el exigente régimen alimenticio, al que algunos residentes se ven sometidos en razón de las distintas patologías que padecen.

Pero no solamente son dignos de resaltar los aspectos más prosaicos de la jornada, el mercadillo por cierto con obras de gran ingenio y habilidad    y el coro Nuevo Amanecer que amenizo la Santa Misa, así como la convivencia con los familiares y amigos contribuyó notablemente al disfrute de esta jornada festiva.

Cuando empezaban a aparecer los primeros síntomas de cansancio, sobre todo en los más mayores, irrumpió en la sobremesa el coro de la Residencia que en playback con canciones populares deleitó a los comensales.

Es de agradecer la asistencia de las autoridades amigos y benefactores de la asociación que también han contribuido con su presencia a dar mayor realce a este acontecimiento social que sin duda tendrá su fiel reflejo en los diferentes medios locales de comunicación al tiempo  que los residentes se sienten  orgullosos por  su protagonismo en este su día.

La jornada finalizo como siempre por la tarde con la  representación del grupo de teatro “Que nos quiten lo bailao”  animado y dirigido con gran ingenio y buen gusto por  Laura y Carolina,  responsables del departamento de animación y talleres.  No sé las horas de  trabajo  y los ensayos que habrán tenido que realizar a lo largo de todo el año, pero si sé que ha merecido la pena el esfuerzo realizado con tanta ilusión  por lo bien que nos lo han hecho pasar a todos los asistentes, dándoles a su vez a este grupo  de actores una motivación para su integración y desarrollo personal con esta actividad.

Todos los que hemos participado en esta fiesta nos vamos encantados y muy felices de nuestra pequeña contribución al éxito de este Día del Residente al vivir una jornada tan entrañable con los residentes y sus familiares.

Esperamos que con el reportaje fotográfico que acompaña este artículo podáis haceros una idea de lo que representa nuestra atención integral a los residentes, alma y esencia de nuestra razón de ser.